Idiomas para el Exito

· Equipo de Ciencia
Se atribuye a Carlos IV, el último rey de Hungría, la famosa frase: “cuantos más idiomas hablas, más personas alcanzas”. Y no es casualidad: dominaba varias lenguas con fluidez. Sin embargo, hoy en día muchas personas no destacan precisamente por su facilidad con los idiomas, en parte porque comienzan a aprenderlos demasiado tarde.
Durante la infancia, especialmente hasta los tres años y medio, el cerebro es mucho más flexible. En esa etapa predomina el hemisferio derecho, lo que facilita una adquisición natural e intuitiva del lenguaje. Más adelante, en la edad escolar, entra en juego el hemisferio izquierdo, dando paso a un aprendizaje más racional y basado en reglas.
¿Qué idioma elegir?
Según diversos análisis, como el de la revista The Economist, si el objetivo es aprender por placer, el sueco puede ser una buena opción. Sin embargo, si lo que se busca es utilidad práctica, conviene tener en cuenta factores como el número de hablantes o su uso en ámbitos como el trabajo y los viajes.
Durante años, el idioma más recomendado ha sido el mandarín, con más de mil millones de hablantes y gran relevancia económica. Le siguen el español, por su amplia presencia en América Latina, el alemán, clave en Europa, y el francés, tradicionalmente importante en la diplomacia.
Aprender varios idiomas: una estrategia inteligente
Si tu objetivo es hablar varios idiomas, lo más recomendable es empezar por lenguas europeas. Esto se debe a que comparten raíces y estructuras similares, lo que facilita el aprendizaje.
Por ejemplo, quien domina el francés encontrará más sencillo aprender italiano, y posteriormente español. En cambio, si buscas un reto mayor, idiomas como el coreano suponen un desafío considerable.
Los idiomas más fáciles y más difíciles
El Departamento de Estado de Estados Unidos clasificó los idiomas según su dificultad para hablantes nativos de inglés:
- Más fáciles (24–30 semanas): francés, español, italiano, portugués, sueco, danés y rumano.
- Dificultad media (36 semanas): alemán, malayo, criollo haitiano.
- Difíciles (44 semanas): húngaro, islandés, checo, griego, turco, hebreo y ruso.
- Muy difíciles (88 semanas): árabe, japonés, coreano y mandarín.
Uno de los principales obstáculos suele ser el sistema de escritura, especialmente en idiomas como el chino o el árabe.
¿Por qué cuesta tanto aprender idiomas?
La dificultad no solo depende del idioma, sino también del entorno. Sin una exposición constante, el cerebro no se ve obligado a adaptarse. Además, los sonidos o estructuras inexistentes en la lengua materna pueden complicar el proceso.
Por ejemplo, en el mandarín el significado cambia según la entonación, mientras que en húngaro abundan palabras con múltiples significados.
Conclusión
Aprender idiomas no es solo una habilidad útil, sino una herramienta clave para el desarrollo personal y profesional. Elegir bien qué idioma estudiar —según objetivos, dificultad y contexto— puede marcar la diferencia entre un esfuerzo frustrante y una inversión verdaderamente valiosa.