Picudo Rojo
María
María
| 07-04-2026
Equipo Animal · Equipo Animal
Picudo Rojo
En las últimas semanas, varios municipios de Guipúzcoa han intensificado la revisión de palmeras, especialmente en zonas costeras.
El motivo es la expansión del picudo rojo, un insecto invasor capaz de matar palmeras desde el interior y que ya ha causado graves daños en otras regiones de España.

Casos detectados y primeras medidas

Localidades como Getaria han tenido que retirar ejemplares en mal estado para evitar la propagación, mientras que en Hondarribia ya se han detectado señales preocupantes.
Aunque no se trata aún de una plaga generalizada, los ayuntamientos han empezado a actuar con rapidez para evitar un escenario mayor.

Un enemigo difícil de detectar

El principal problema del picudo rojo es que actúa desde dentro de la palmera.
El insecto deposita sus huevos en el tronco, y las larvas se alimentan de los tejidos internos durante semanas o incluso meses. Esto hace que, cuando aparecen los primeros síntomas, el daño ya sea considerable.
Entre las señales más comunes destacan:
Hojas secas o deformadas
Pérdida de forma en la copa
Aspecto debilitado general

¿Cómo ha llegado al norte?

El picudo rojo tiene su origen en el sudeste asiático y llegó a Europa a través del comercio de plantas ornamentales.
Tradicionalmente, afectaba a zonas más cálidas, pero el aumento de temperaturas y la reducción de heladas han facilitado su expansión hacia el norte, incluyendo la costa cantábrica.
Picudo Rojo

Medidas para frenar la plaga

En ciudades como San Sebastián ya se están aplicando medidas preventivas:
Revisiones periódicas de palmeras
Tratamientos internos para eliminar larvas
Trampas con feromonas para capturar insectos
Estas acciones buscan evitar que se repita lo ocurrido en otras regiones, donde la plaga provocó la pérdida masiva de palmeras.

Conclusión

El avance del picudo rojo en el norte es una señal de alerta que no debe subestimarse.
La detección temprana y la prevención serán claves para frenar una plaga que, si se extiende sin control, puede tener consecuencias devastadoras para el paisaje y el ecosistema.