Coche Eléctrico Histórico
Miguel
Miguel
| 15-04-2026
Equipo de Vehículos · Equipo de Vehículos
Coche Eléctrico Histórico
Mucho antes de que Elon Musk popularizara los coches eléctricos, ya existían auténticos pioneros capaces de llevar esta tecnología al límite.
Hoy, modelos como el Rimac Nevera baten récords impresionantes, como acelerar de 0 a 100 km/h en apenas 1,81 segundos. Pero el camino hasta aquí comenzó hace más de un siglo.

Los orígenes del automóvil

A finales del siglo XIX, los coches poco tenían que ver con los actuales. Eran vistos como “carruajes sin caballos”, extraños y hasta peligrosos, capaces de alcanzar velocidades que hoy parecen ridículas.
Uno de los primeros hitos llegó en 1885 con el Benz Patent-Motorwagen de Karl Benz, considerado el primer automóvil de combustión interna.
Su velocidad máxima rondaba los 16 km/h, y fue Bertha Benz quien realizó el primer viaje por carretera de la historia.
En paralelo, también nacían los coches eléctricos. Ingenieros como Thomas Parker o Andreas Flocken desarrollaron los primeros vehículos eléctricos funcionales en la década de 1880.

Walter C. Baker: un visionario adelantado a su tiempo

Entre todos esos pioneros destacó Walter C. Baker, un ingeniero estadounidense con una ambición clara: crear el coche eléctrico más rápido del mundo.
No solo innovó en el diseño de vehículos, sino que también desarrolló tecnologías avanzadas para su época, como sistemas de suspensión mejorados y soluciones de seguridad primitivas.
En 1895 fundó su empresa y poco después comenzó a fabricar coches eléctricos en serie, logrando un notable éxito comercial.

El “Torpedo Baker”: un cohete sobre ruedas

En 1902 presentó su creación más ambiciosa: el “Torpedo Baker”, un vehículo con forma de proyectil que parecía salido del futuro.
Equipado con 11 baterías de plomo y un motor eléctrico de 14 CV, era uno de los vehículos más potentes de su tiempo. Su diseño aerodinámico, con asientos en línea y ruedas carenadas, buscaba minimizar la resistencia al aire.
Sin embargo, su debut terminó en tragedia: tras alcanzar velocidades superiores a los 110 km/h en Nueva York, el vehículo perdió el control y provocó un accidente mortal.
Este suceso marcó el fin de las pruebas de velocidad en vías públicas en Estados Unidos.

El récord que desafió la historia

Lejos de rendirse, Baker continuó perfeccionando sus diseños. Dos años después desarrolló versiones mejoradas, más ligeras y potentes.
Uno de estos modelos alcanzó oficialmente 167,37 km/h, pero de forma extraoficial llegó a superar los 218 km/h, una cifra absolutamente extraordinaria para la época.
Para ponerlo en contexto: ningún otro vehículo se acercó a esa velocidad hasta años después, cuando Barney Oldfield llevó su Blitzen Benz a más de 210 km/h.
Y lo más sorprendente: hubo que esperar hasta 1968 para que otro coche eléctrico superara esa marca.

El legado de un pionero olvidado

Tras sus intentos récord, Baker decidió abandonar la competición y centrarse en el negocio. Su empresa llegó a convertirse en una de las más importantes de Estados Unidos a principios del siglo XX.
Su historia demuestra que los coches eléctricos no son una innovación reciente, sino una tecnología con más de un siglo de evolución.
Coche Eléctrico Histórico

Conclusión

Mucho antes de la revolución moderna del coche eléctrico, pioneros como Walter C. Baker ya soñaban, y lograban, lo imposible.
Su legado nos recuerda que la innovación no siempre avanza en línea recta: a veces, el futuro ya existió… solo que el mundo aún no estaba preparado para él.