Alarma en Jóvenes

· Equipo de estilo de vida
Un megaestudio alertó sobre la salud mental de los menores de 34 años y marcó una fuerte diferencia respecto a los mayores de 55. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud mental es un estado de bienestar que permite afrontar el estrés, desarrollar el potencial, aprender, trabajar y contribuir a la comunidad. Se trata de un derecho humano fundamental.
En este contexto, el informe global Global Mind Health Report 2025 advirtió sobre las dificultades que atraviesan los adultos jóvenes: casi la mitad presenta problemas de salud mental clínicamente significativos, una proporción cuatro veces mayor que la de generaciones anteriores.
Un deterioro sostenido
La investigación más amplia sobre bienestar psicológico, realizada por el Global Mind Project de Sapien Labs y basada en más de un millón de personas, revela que quienes tienen entre 18 y 34 años muestran una disminución constante en su capacidad para afrontar la vida y desempeñarse de forma productiva.
Esta tendencia no solo persiste, sino que se agrava frente a generaciones mayores.
El estudio identificó cuatro factores clave que explican hasta el 75% del problema:
- Deterioro de los vínculos familiares
- Menor espiritualidad
- Uso temprano de smartphones
- Consumo de alimentos ultraprocesados
Un megaestudio alertó sobre la salud mental de los menores de 34 años y marcó una fuerte diferencia respecto a los mayores de 55.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud mental es un estado de bienestar que permite afrontar el estrés, desarrollar el potencial, aprender, trabajar y contribuir a la comunidad. Se trata de un derecho humano fundamental.
En este contexto, el informe global Global Mind Health Report 2025 advirtió sobre las dificultades que atraviesan los adultos jóvenes: casi la mitad presenta problemas de salud mental clínicamente significativos, una proporción cuatro veces mayor que la de generaciones anteriores.
Un deterioro sostenido
La investigación más amplia sobre bienestar psicológico, realizada por el Global Mind Project de Sapien Labs y basada en más de un millón de personas, revela que quienes tienen entre 18 y 34 años muestran una disminución constante en su capacidad para afrontar la vida y desempeñarse de forma productiva.
Esta tendencia no solo persiste, sino que se agrava frente a generaciones mayores.
El estudio identificó cuatro factores clave que explican hasta el 75% del problema:
- Deterioro de los vínculos familiares
- Menor espiritualidad
- Uso temprano de smartphones
- Consumo de alimentos ultraprocesados
¿Qué mide la salud mental?
La científica Tara Thiagarajan explicó que el bienestar se evalúa mediante el Cociente de Salud Mental (MHQ), que refleja la capacidad de una persona para enfrentar desafíos y funcionar en su vida diaria.
Mientras los mayores de 55 años mantienen valores cercanos a 100 —indicador de buena salud—, los jóvenes presentan una caída sostenida, que se profundizó durante la pandemia de COVID-19 y no logró recuperarse.
El peso de los vínculos y la espiritualidad
La especialista Silvia Blitzer Golombek señaló que los factores socioculturales juegan un papel decisivo.
Las personas con vínculos familiares cercanos tienen hasta cuatro veces más probabilidades de afrontar mejor los desafíos y menos síntomas depresivos.
Por otro lado, la espiritualidad —entendida como conexión con algo significativo, ya sea la naturaleza, una mascota o un pasatiempo— puede reducir hasta en un 30% las tendencias suicidas.
Tecnología y alimentación: factores clave
El informe advierte que el uso temprano de teléfonos inteligentes está asociado con un mayor deterioro mental en la adultez.
Además, el consumo de alimentos ultraprocesados podría explicar entre el 15% y el 30% de la carga total de problemas de salud mental. Este impacto atraviesa a toda la población, sin distinguir edades.
La situación en América Latina
En el ranking global, Argentina ocupa el puesto 34 de 85 países, con una marcada brecha generacional. Otros países como Colombia y Paraguay se sitúan en el puesto 25, mientras que España y Perú aparecen en el 46 y México en el 52.
Aun así, el informe destaca que en América Latina los adultos mayores muestran mayor resiliencia mental y que los países hispanohablantes lideran en vínculos familiares sólidos.
Una advertencia global
Thiagarajan subrayó que el deterioro es más pronunciado en países ricos, donde incluso el aumento del gasto en salud mental no ha logrado revertir la tendencia.
El problema, advierte, no se resolverá solo tratando síntomas, sino abordando las causas estructurales que afectan a las nuevas generaciones.
Conclusión
La crisis de salud mental entre los jóvenes no es nueva, pero sí cada vez más evidente. Escuelas, familias y sociedades enteras enfrentan desafíos que antes no existían.
Si no se actúa, el escenario es preocupante: una humanidad donde la mitad de las personas no pueda afrontar la vida de forma funcional.
La conclusión es clara: urge un cambio profundo que no solo mejore el acceso a la atención, sino que transforme los entornos que moldean la mente de las nuevas generaciones.