Dinosaurios Erguidos

· Equipo Animal
Algunos dinosaurios podían mantenerse erguidos como auténticos gigantes, pero solo mientras eran lo bastante jóvenes para lograrlo. Varios saurópodos de menor tamaño podían apoyarse sobre sus patas traseras con una facilidad sorprendente, lo que les permitía alcanzar alimento a mayor altura y obtener ventajas defensivas.
Simulaciones por computadora revelan que sus huesos soportaban mejor la tensión que los de sus parientes más grandes. Sin embargo, a medida que crecían, su propio peso hacía que esa postura resultara mucho más difícil de mantener.
Lo que comenzaba como una habilidad útil durante la juventud acababa convirtiéndose en un movimiento limitado y estratégico en la adultez.
Hace unos 66 millones de años, dos especies de dinosaurios cuadrúpedos y de cuello largo destacaban entre otros saurópodos. Tenían la capacidad de levantarse sobre las patas traseras y permanecer erguidos durante períodos prolongados. Esa postura probablemente les ayudaba a alcanzar hojas situadas en árboles altos y quizá también los hacía parecer más grandes y amenazantes frente a los depredadores.
El Uberabatitan brasileño y el Neuquensaurus argentino tenían aproximadamente el tamaño de los elefantes modernos. Aunque eran considerados pequeños en comparación con otros saurópodos, los Uberabatitan adultos podían alcanzar hasta 26 metros de longitud, convirtiéndose en algunos de los dinosaurios más grandes descubiertos en Brasil.
Sin embargo, su capacidad para mantenerse erguidos durante mucho tiempo parecía estar limitada a los ejemplares jóvenes.
¿Cómo midieron los científicos la tensión en los huesos?
Para comprender cómo estos dinosaurios realizaban ese movimiento, los investigadores utilizaron un método computacional empleado habitualmente en ingeniería. El objetivo era calcular cuánta tensión soportaba el fémur debido a la gravedad y al peso corporal cuando los animales se apoyaban únicamente sobre dos patas.
“Los saurópodos más pequeños tenían una estructura ósea y muscular que les permitía mantenerse sobre las patas traseras con mayor facilidad y durante más tiempo. Los más grandes probablemente también podían hacerlo, pero por menos tiempo y con mayor incomodidad, ya que esa postura sometía al fémur a una enorme tensión”, explicaron investigadores de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Estatal Paulista.
Los científicos crearon reconstrucciones digitales de los fémures de siete saurópodos diferentes. Estas especies representaban distintas ramas evolutivas, tamaños corporales y características esqueléticas. Los modelos se elaboraron utilizando fósiles conservados en colecciones de museos de todo el mundo.
Los saurópodos sudamericanos resistían mejor la tensión
Los investigadores realizaron simulaciones capaces de predecir cómo reaccionan los materiales frente a fuerzas y otras condiciones físicas. Esta técnica se usa frecuentemente en proyectos de ingeniería, como el diseño de puentes.
“Una simulación analizó un escenario extrínseco, es decir, fuerzas externas que actuaban hacia el interior: en este caso, la gravedad y el propio peso del animal. El otro escenario fue intrínseco: la fuerza ejercida por los músculos sobre el fémur”, señalaron los investigadores.
La combinación de ambos escenarios permitió calcular la tensión total que experimentaba cada dinosaurio. Dos especies sudamericanas, el Uberabatitan ribeiroi juvenil y el Neuquensaurus australis, mostraron los niveles más bajos de tensión en los fémures. Ambas vivieron durante el Cretácico tardío, hace aproximadamente 66 millones de años.
“Tenían fémures más resistentes y podían distribuir mejor la tensión. Los ejemplares más grandes poseían músculos enormes y fémures gigantescos, pero aun así no bastaban para soportar todo su peso. Eso no significa que no pudieran erguirse, sino que probablemente elegían cuidadosamente cuándo hacerlo, porque debía resultar incómodo”, añadieron los investigadores.
También señalaron que los Uberabatitan adultos probablemente enfrentaban las mismas dificultades que otros grandes saurópodos al intentar levantarse sobre dos patas.
Por qué era importante levantarse sobre dos patas
Mantenerse erguidos probablemente ofrecía varias ventajas. Como herbívoros, los saurópodos podían alcanzar vegetación situada a mayor altura y fuera del alcance habitual. Esta postura también pudo desempeñar un papel en el apareamiento, ayudando a los machos a montar a las hembras o a impresionar visualmente a posibles rivales.
Además, levantarse sobre las patas traseras podía hacer que parecieran mucho más grandes, algo que posiblemente ayudaba a ahuyentar depredadores.
Los investigadores destacaron que sus simulaciones no incluyeron el cartílago, que podría haber ayudado a absorber parte de la tensión en las articulaciones. Tampoco tuvieron en cuenta el papel de la cola, que quizá proporcionaba soporte adicional.
Como el cartílago no pudo estudiarse directamente en ninguno de los fósiles, los científicos asumieron que funcionaba de manera similar en todas las especies analizadas.
“El método que utilizamos es extremadamente útil para hacer comparaciones, aunque no ofrezca respuestas exactas para cada individuo. Comparando representantes de diferentes linajes, podemos obtener una imagen bastante precisa de cómo se comportaban estos animales hace millones de años”.
Conclusión
El estudio revela que algunos saurópodos jóvenes poseían una sorprendente capacidad para levantarse sobre sus patas traseras y mantenerse erguidos durante cierto tiempo. Sin embargo, a medida que crecían y alcanzaban tamaños colosales, su propio peso convertía esa habilidad en una maniobra mucho más limitada y exigente. Gracias a las simulaciones digitales, los científicos continúan descubriendo cómo estos gigantes prehistóricos se movían, sobrevivían y aprovechaban al máximo sus impresionantes cuerpos hace más de 66 millones de años.