Náuseas y Salud Mental
Marta
Marta
| 08-05-2026
Equipo de estilo de vida · Equipo de estilo de vida
El mayor estudio realizado hasta ahora sobre mujeres embarazadas con náuseas y vómitos extremos, conocidos como hiperémesis gravídica (HG), reveló un aumento significativo del riesgo de múltiples trastornos neuropsiquiátricos y problemas de salud mental.
Investigadores del King’s College de Londres y de la fundación del Servicio Nacional de Salud SLaM analizaron datos de 476.857 mujeres embarazadas diagnosticadas con hiperémesis gravídica en 135 instituciones sanitarias de todo el mundo.
Se trata de la primera investigación que estudia una amplia variedad de trastornos mentales y neurológicos asociados con esta condición. El estudio utilizó historiales médicos electrónicos anonimizados de 18 países. La hiperémesis gravídica afecta hasta al 3,6 % de los embarazos, representa la principal causa de hospitalización durante el primer trimestre y, en la mayoría de los casos, desaparece durante el segundo trimestre.
Náuseas y Salud Mental

Mucho más que náuseas y vómitos

Las mujeres con HG sufren náuseas y vómitos intensos y prolongados, lo que puede provocar deshidratación y pérdida considerable de peso. Muchas desarrollan ansiedad ante la idea de salir de casa, se sienten aisladas y dudan de su capacidad para afrontar el embarazo.
Las pacientes también reportan problemas de salud mental como ansiedad y depresión. De hecho, más de la mitad de las mujeres afectadas admitieron haber considerado interrumpir el embarazo.
Los factores de riesgo asociados a la hiperémesis gravídica son muy variados. Incluyen enfermedades biológicas como trastornos tiroideos y paratiroideos, diabetes tipo 1 o antecedentes en embarazos anteriores, además de factores socioeconómicos y étnicos.
Además, una investigación publicada el año pasado descubrió que la sensibilidad a la hormona GDF-15 podría desempeñar un papel clave en el desarrollo de este trastorno.

Más de un 50 % de aumento en varios trastornos

En esta nueva investigación, los científicos analizaron 24 trastornos neuropsiquiátricos y problemas de salud mental registrados durante el año posterior al diagnóstico.
Los resultados mostraron un aumento superior al 50 % en el riesgo de desarrollar 13 trastornos distintos, entre ellos la psicosis posparto y el trastorno de estrés postraumático.
Además, el riesgo se duplicó en casos como:
Encefalopatía de Wernicke, una enfermedad neurológica causada por la deficiencia de vitamina B1.
Síndrome de realimentación, una complicación asociada a la recuperación nutricional demasiado rápida.
Trastornos alimentarios.
Depresión, especialmente la depresión posparto, que resultó ser 2,7 veces más probable.

La gravedad física no siempre refleja el daño psicológico

La versión más reciente de la Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD-11) divide la hiperémesis gravídica en dos categorías: HG leve y HG con alteraciones metabólicas.
Esta última incluye reducción de carbohidratos, deshidratación o desequilibrios electrolíticos, y suele considerarse la forma más grave del trastorno.
Sin embargo, los investigadores encontraron algo inesperado: las mujeres con HG metabólica severa presentaban un riesgo significativamente menor de depresión en comparación con quienes sufrían HG leve.
Este hallazgo subraya la importancia de ofrecer apoyo psicológico y evaluación de salud mental a todas las mujeres con HG, independientemente de cómo se clasifique la gravedad física de la enfermedad.
“Descubrimos que la clasificación internacional de la HG basada en alteraciones metabólicas es útil para identificar a quienes necesitan tratamiento físico, pero no siempre permite detectar a quienes requieren apoyo psicológico”, explicó el doctor Hamilton Morrin, del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia.
“El impacto de la HG sobre la salud mental no siempre coincide con la gravedad física, y como médicos tenemos la obligación de proporcionar atención integral tanto física como psicológica”, añadió.

Los expertos alertan sobre un problema subestimado

Los autores también señalaron que existe una importante diferencia entre cómo la comunidad médica percibe el impacto mental de la hiperémesis gravídica y cómo lo viven realmente las pacientes.
Según los investigadores, sus resultados demuestran que esa brecha no solo es real, sino que puede tener consecuencias extremadamente graves.
La hiperémesis gravídica puede estar relacionada con trastornos psiquiátricos severos que requieren detección temprana y una atención conjunta de salud física y mental desde las primeras etapas del embarazo.
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Conclusión

La nueva investigación revela que la hiperémesis gravídica no es solo una complicación física del embarazo, sino también un importante factor de riesgo para múltiples trastornos mentales. Los expertos advierten que muchas mujeres podrían no estar recibiendo el apoyo psicológico necesario y piden un enfoque médico más completo que atienda tanto el cuerpo como la salud emocional desde el inicio del embarazo.