El Alfabeto Ballena

· Equipo Animal
Los cachalotes utilizan un sistema de comunicación sorprendentemente complejo basado en secuencias de clics organizadas en patrones específicos, conocidos como “codas”, que funcionan como una especie de alfabeto.
Según un nuevo estudio, la estructura de estos sonidos, incluyendo variaciones de duración y tono, presenta similitudes notables con el lenguaje humano.
A primera vista, los humanos tienen poco en común con los cachalotes, gigantes marinos que se separaron evolutivamente de nuestra línea hace más de 90 millones de años. Sin embargo, investigadores descubrieron que la forma en que estas ballenas se comunican es mucho más parecida al habla humana de lo que se pensaba, informa The Guardian.
Un sistema comparable a la fonética humana
La estructura de comunicación de los cachalotes presenta “paralelismos muy cercanos con la fonética y la fonología de los lenguajes humanos”, según el estudio publicado en Proceedings B.
Los investigadores explican que las vocalizaciones tipo coda son extremadamente complejas y representan una de las analogías más cercanas al lenguaje humano encontradas en el reino animal.
Los hallazgos forman parte del trabajo de Project CETI, un proyecto que estudia cachalotes frente a las costas de Dominica con el objetivo de comprender qué dicen estos animales.
Hace apenas unas semanas, el proyecto publicó imágenes inéditas del nacimiento de una cría de cachalote mientras otras ballenas ayudaban durante el parto.
“No somos la única especie con una vida compleja”
Hasta la década de 1950, los científicos ni siquiera tenían claro que los cachalotes emitieran vocalizaciones. Hoy, gracias a la inteligencia artificial y a nuevas tecnologías de análisis acústico, los investigadores comienzan a descifrar su “idioma”.
“Este es otro recordatorio de que no somos el centro del mundo y de que no somos la única especie con vidas ricas, comunicativas, sociales y culturales”, afirmó David Gruber.
Según Gruber, estas ballenas podrían transmitir información de generación en generación desde hace más de 20 millones de años.
“Los humanos apenas ahora tenemos las herramientas y la voluntad para analizar las voces de las ballenas y comprender la complejidad que siempre estuvo ahí”, añadió.
Los cachalotes “charlan” cara a cara
Estudiar cachalotes no es sencillo. Estos animales se sumergen a enormes profundidades para cazar calamares y pueden permanecer bajo el agua hasta 50 minutos. Después emergen solo unos diez minutos antes de volver a descender.
Sin embargo, cerca de la superficie parecen mantener auténticas “conversaciones”.
“Si los observas, acercan sus cabezas y emiten clics unos hacia otros”, explicó Gruber. “Es como cuando quieres hablar de una novela compleja: no lo haces desde extremos opuestos de un estadio. Necesitas estar cerca para una conversación sofisticada.”
Para el oído humano, sus sonidos recuerdan a una especie de código Morse irregular. Pero al eliminar las pausas entre clics, los investigadores encontraron patrones sorprendentemente similares al habla humana.
Una inteligencia muy distinta, pero familiar
Así como las personas modifican sus cuerdas vocales para transformar una vocal en otra y cambiar significados, los cachalotes también alteran sus sonidos para transmitir información diferente.
Gašper Beguš, quien dirigió el estudio en Universidad de California en Berkeley, afirmó que este nivel de complejidad supera todo lo observado anteriormente en animales como loros o elefantes.
“Tienen vidas completamente distintas a las nuestras: viven flotando, duermen verticalmente y no dependen del suelo. Pero aun así descubres muchas similitudes”, explicó.
Según Beguš, los cachalotes cuidan de sus crías en grupo, tienen abuelas que participan en la comunidad y hasta colaboran durante los nacimientos.
“Es una inteligencia muy diferente, pero al mismo tiempo sorprendentemente fácil de comprender”, señaló.
¿Podremos conversar con las ballenas?
El nuevo estudio demuestra que la comunicación de los cachalotes no consiste únicamente en patrones de clics simples, sino en múltiples niveles de estructura que interactúan entre sí.
Mauricio Cantor, investigador del Marine Mammal Institute que no participó en el trabajo, aseguró que el estudio permite entender que estas señales están organizadas de maneras mucho más sofisticadas de lo que se imaginaba.
Project CETI espera que en los próximos cinco años pueda interpretar al menos 20 tipos distintos de vocalizaciones relacionadas con acciones específicas, como dormir o sumergirse.
Aunque la posibilidad de mantener una conversación completa con ballenas todavía parece lejana, Gruber cree que no es imposible.
“Es totalmente alcanzable”, afirmó. “Ya hemos avanzado mucho más de lo que imaginábamos. Ahora mismo somos como un niño de dos años que apenas dice algunas palabras. Dentro de unos años quizá seamos más como un niño de cinco.”
Conclusión
El descubrimiento sobre el “alfabeto” de los cachalotes cambia profundamente la forma en que entendemos la inteligencia animal. Lo que durante décadas pareció una simple sucesión de sonidos podría ser, en realidad, un sistema de comunicación complejo y estructurado, con sorprendentes similitudes con el lenguaje humano.
A medida que la tecnología y la inteligencia artificial avanzan, los científicos se acercan cada vez más a comprender cómo piensan y se relacionan estas gigantescas criaturas marinas. Y quizá, por primera vez en la historia, la humanidad esté comenzando a escuchar verdaderamente lo que las ballenas tienen para decir.