Ríos Sin Plástico
David
David
| 14-05-2026
Equipo de Viajes · Equipo de Viajes
Desde drones equipados con inteligencia artificial hasta filtros capaces de capturar partículas invisibles, investigadores financiados por la Unión Europea están desarrollando nuevas tecnologías para detener el plástico en los ríos antes de que alcance el océano.
La iniciativa, denominada INSPIRE, reúne a científicos e innovadores de 13 países de la UE, además de Serbia y Tailandia. Su objetivo es claro: cerrar el grifo del plástico y devolver la limpieza a los ríos europeos.

Un proyecto nacido de una preocupación personal

Gert Everaert, director adjunto de investigación del Instituto Marino de Flandes, creció observando el río Escalda en Dendermonde.
Lo que más le impactaba no eran las embarcaciones ni las aves, sino la constante presencia de basura flotando en el agua. Hoy lidera un ambicioso esfuerzo europeo para evitar que esa contaminación siga su curso hacia el mar.
Ríos Sin Plástico

¿Por qué actuar en los ríos es clave?

La mayor parte del plástico que termina en los océanos comienza su viaje en tierra firme y es transportado por los ríos.
Intervenir en estos ecosistemas ofrece una ventaja decisiva: permite retirar los residuos antes de que se fragmenten en microplásticos y nanoplásticos, partículas mucho más difíciles de eliminar y potencialmente peligrosas para la salud humana.
La Unión Europea se ha fijado el objetivo de reducir en un 50 % la basura plástica marina y en un 30 % los microplásticos presentes en el medio ambiente antes de 2030.

Materiales biodegradables para sustituir al plástico

El proyecto también trabaja en soluciones preventivas.
Uno de los desarrollos más prometedores es el uso de quitosano, una película biodegradable obtenida de crustáceos que podría sustituir a los envases plásticos utilizados para frutas y verduras.
Además, los investigadores están probando polímeros de origen biológico para reemplazar los plásticos agrícolas que cubren los cultivos y que con frecuencia dejan residuos en el suelo durante años.

Del Danubio al Duero

INSPIRE está probando 20 tecnologías en seis grandes ríos europeos, entre ellos: río Escalda, río Rin, río Danubio y río Duero.
Cada río presenta desafíos distintos, ya que el tipo de contaminación varía según el entorno, el clima, la actividad agrícola y la densidad urbana.

Drones e inteligencia artificial

Para detectar residuos de forma rápida y precisa, los investigadores utilizan drones y cámaras con inteligencia artificial capaces de identificar automáticamente plásticos en la superficie del agua y en las riberas.
Estas herramientas permiten localizar puntos críticos y actuar con mayor eficiencia.
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Filtros para atrapar partículas invisibles

Delvec, empresa griega participante en el proyecto, ha diseñado un filtro recubierto con nanomateriales que captura microplásticos y nanoplásticos sin obstaculizar el flujo del agua.
Según Jeorge Deligiannakis, estos contaminantes podrían representar un riesgo comparable al del amianto para generaciones anteriores.
El prototipo ya fue probado en Eslovenia y ahora el objetivo es adaptarlo para su uso en plantas de tratamiento de aguas residuales a gran escala.

El futuro de los ríos europeos

El proyecto INSPIRE continuará hasta la primavera de 2027. Para entonces, sus responsables esperan ofrecer no solo tecnologías innovadoras, sino también una estrategia práctica para aplicarse en toda Europa.

Conclusión

La combinación de drones, inteligencia artificial, filtros avanzados y materiales biodegradables está abriendo una nueva etapa en la lucha contra la contaminación.
Si el proyecto INSPIRE alcanza sus objetivos, los ríos europeos podrían dejar de transportar plástico hacia los océanos y volver a ser ecosistemas más limpios y saludables para todos.