Edulcorante y Hígado
Ana
Ana
| 20-05-2026
Equipo de Comida · Equipo de Comida
El sorbitol (E420), un edulcorante muy utilizado en productos bajos en calorías y sin azúcar, podría contribuir al desarrollo del hígado graso.
El sorbitol es un alcohol de azúcar presente en numerosos alimentos dirigidos a personas con diabetes tipo 2 o en dietas bajo en calorías. Aunque durante años se consideró una alternativa más segura al azúcar, una nueva investigación sugiere que podría desencadenar procesos similares a los causados por la fructosa.

Un hallazgo inesperado

El estudio, publicado en la revista Science Signaling, fue realizado por científicos de Washington University in St. Louis. Los investigadores descubrieron que el sorbitol puede transformarse en el organismo en compuestos relacionados con la fructosa, favoreciendo la acumulación de grasa en el hígado.
El principal autor del trabajo, Gary Patti, explicó que entre el sorbitol y la fructosa existe apenas una transformación química, lo que permite que ambos produzcan efectos metabólicos muy parecidos.
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El papel del microbioma intestinal

Los experimentos se realizaron con pez cebra. Cuando los animales carecían de una microbiota intestinal saludable, desarrollaban signos de enfermedad hepática grasa incluso con una dieta normal.
En condiciones adecuadas, ciertas bacterias intestinales descomponen el sorbitol antes de que llegue al hígado. Sin embargo, si estas bacterias son escasas o están ausentes, el sorbitol puede alcanzar el hígado y contribuir al desarrollo de la enfermedad hepática grasa asociada a disfunción metabólica (MASLD).

Presente en muchos alimentos

El sorbitol se encuentra en chicles, caramelos, bebidas y numerosos productos etiquetados como “sin azúcar”. También está presente de forma natural en frutas como manzanas, peras, ciruelas y melocotones, aunque en cantidades mucho menores y acompañado de fibra y otros nutrientes beneficiosos.
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Sin alarmismo, pero con precaución

Los científicos advierten que los resultados provienen de estudios en animales y no significan que consumir ocasionalmente productos con sorbitol sea peligroso. No obstante, el trabajo cuestiona la idea de que los alcoholes de azúcar sean completamente inocuos.
Además, el hallazgo abre la puerta a futuras terapias basadas en probióticos capaces de degradar el sorbitol y proteger la salud hepática.

Conclusión

El sorbitol, presente en muchos productos “sin azúcar”, podría no ser tan inofensivo como se pensaba. Aunque aún faltan estudios en humanos, la investigación sugiere que un consumo excesivo podría favorecer el hígado graso, especialmente en personas con un microbioma intestinal alterado.