Perdió el Oído

· Equipo de Ciencia
Una joven perdió gran parte de la audición durante seis años después de sufrir una lesión en el oído mientras se limpiaba con un cotonete.
Hoy advierte a todos sobre los peligros de este hábito tan común.
Un accidente que cambió su vida
Skye van Rensburg, una joven de 21 años de Winsford, en Cheshire, Inglaterra, vivió durante años con una severa pérdida auditiva después de perforarse el tímpano al introducir un cotonete demasiado profundo en su oído izquierdo mientras se duchaba.
La pérdida de audición apareció casi de inmediato.
“El dolor comenzó en cuestión de dos minutos y fue insoportable”, recordó.
El dolor no se limitó al oído. Se extendió por el rostro y el cuello, y la joven llegó a llamar cuatro veces a los servicios de emergencia debido a la intensidad de las molestias.
El miedo la llevó a posponer el tratamiento
Los médicos le informaron que había sufrido una perforación del tímpano y le recomendaron acudir a un especialista para retirar el exceso de cerumen acumulado. Sin embargo, Skye no se atrevió a hacerlo.
“No fui porque pensé que sería demasiado doloroso. Tenía miedo de haber perdido la audición para siempre”, confesó.
Con el tiempo, se acostumbró a escuchar cada vez menos por el oído izquierdo, aunque continuó padeciendo fuertes dolores y molestos zumbidos.
“Escuchaba como si chocaran puertas metálicas”
Además del dolor, Skye sufría tinnitus, una afección que provoca sonidos persistentes sin que exista una fuente externa.
“Todo el tiempo escuchaba un ruido como el golpe de grandes puertas metálicas”, relató.
Las personas con tinnitus pueden percibir zumbidos, silbidos, pitidos o incluso sonidos parecidos a música. En algunos casos, estos ruidos son constantes y afectan seriamente la calidad de vida.
Ya no podía escuchar a su bebé
La pérdida auditiva comenzó a afectar su vida familiar.
Skye explicó que muchas veces no lograba escuchar el llanto de su hijo durante la noche. Tampoco oía cuando alguien tocaba la puerta y, además, empezó a experimentar problemas de equilibrio.
El segundo error empeoró la situación
Años después, volvió a utilizar un cotonete, esta vez en el oído derecho.
Aunque no perforó el tímpano, empujó el cerumen hasta el fondo del conducto auditivo, dejando su capacidad auditiva casi anulada.
“No escuchaba nada por el oído izquierdo y apenas podía oír por el derecho”, contó.
La situación la hizo sentirse vulnerable y desesperada.
Un procedimiento le devolvió el 100 % de la audición
Finalmente, decidió acudir a un audiólogo.
El especialista realizó una microaspiración, un procedimiento que elimina de forma segura el cerumen acumulado. Durante la consulta, también descubrió que la perforación del tímpano había cicatrizado por completo.
El resultado fue sorprendente.
“Cuando terminó el procedimiento recuperé el 100 % de mi audición. No podía creer cuánto había dejado de escuchar”, afirmó.
¿Por qué no se deben usar cotonetes?
Los especialistas advierten desde hace años que los cotonetes no deben introducirse en el canal auditivo.
En lugar de limpiar, suelen empujar el cerumen más profundamente, lo que puede provocar:
- Tapones de cera
- Dolor
- Pérdida temporal de la audición
- Infecciones
- Perforación del tímpano
El cerumen protege tus oídos
La cera del oído cumple una función esencial. Lubrica el conducto auditivo, atrapa suciedad y partículas y ayuda a prevenir infecciones.
En la mayoría de los casos, el oído se limpia de forma natural sin necesidad de introducir objetos.
“Simplemente tíralos a la basura”
Hoy, Skye comparte su experiencia para evitar que otras personas cometan el mismo error.
“Todos usan cotonetes sin imaginar el daño que pueden causar. Crees que limpias tus oídos, pero en realidad solo empujas la cera más adentro”, advirtió.
Y concluyó con un mensaje contundente:
“Desháganse de los cotonetes. No vale la pena. No sabía lo ruidoso que es el mundo hasta que recuperé mi audición”.
Conclusión
La historia de Skye van Rensburg demuestra que un hábito aparentemente inofensivo puede tener consecuencias graves. Introducir cotonetes en los oídos puede causar lesiones, acumulación de cerumen y pérdida auditiva prolongada.
Si sientes molestias, zumbidos o disminución de la audición, lo más recomendable es acudir a un especialista y evitar cualquier manipulación del conducto auditivo. A veces, dejar que el oído haga su trabajo natural es la mejor manera de proteger la audición.