Oro Vertical

· Equipo de estilo de vida
Olvídense del sector tecnológico: uno de los trabajos más seguros y mejor pagados del momento está en un oficio tradicional. Los técnicos e instaladores de ascensores se han convertido en uno de los perfiles más demandados del mercado laboral internacional, con salarios que pueden superar los 150.000 euros anuales.
Mientras muchas empresas tecnológicas atraviesan despidos masivos y crece el temor a que la inteligencia artificial sustituya puestos de trabajo, este sector vive exactamente la situación contraria: faltan trabajadores y las compañías no consiguen cubrir la demanda.
Sueldos muy por encima de la media
Según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, los técnicos de ascensores encabezan la escala salarial entre los oficios especializados.
El salario medio anual ronda los 109.820 dólares, mientras que los profesionales más experimentados pueden llegar a ganar hasta 158.890 dólares al año.
Estas cifras superan ampliamente el salario promedio en Estados Unidos, situado alrededor de los 69.770 dólares anuales, e incluso están muy por encima de otros trabajos de la construcción. De hecho, hasta muchos supervisores del sector ganan menos que estos especialistas, lo que convierte a los técnicos de ascensores en una auténtica élite dentro de los oficios manuales.
“No podemos contratarlos lo suficientemente rápido”
Judy Marks, directora ejecutiva de Otis, asegura que la demanda nunca había sido tan alta.
La compañía emplea actualmente a unos 45.000 mecánicos, pero reconoce que no logra contratar personal al ritmo que exige el mercado.
Desde 2020, el número de técnicos de campo de Otis ha aumentado un 12,5 %, y las previsiones apuntan a que la demanda seguirá creciendo durante la próxima década. Países como Japón atraviesan una situación especialmente crítica debido al auge de las renovaciones de edificios antiguos y a la construcción de nuevas infraestructuras.
La inteligencia artificial aún no puede reemplazarlos
Uno de los grandes motivos detrás de la estabilidad de esta profesión es que la automatización todavía no puede sustituir fácilmente este tipo de trabajo.
El mantenimiento y reparación de ascensores requiere años de formación, experiencia técnica y tareas físicas complejas que los robots aún no son capaces de realizar de forma autónoma.
“Es un auténtico oficio especializado”, afirmó Judy Marks, destacando además que la industria está fuertemente regulada en la mayoría de países, lo que hace imprescindible la intervención humana.
La estabilidad laboral también llama la atención: muchas personas permanecen décadas en la profesión. En Otis existe prácticamente el mismo número de trabajadores con menos de cinco años de experiencia que empleados con más de 30 años en la empresa.
Formación pagada y universidad gratuita
Para atraer a nuevas generaciones, las empresas están ofreciendo condiciones cada vez más atractivas.
Otis, por ejemplo, impulsa programas de aprendizaje profesional que pueden comenzar desde los 18 años. La formación dura cuatro años: los aprendices trabajan durante el día como asistentes técnicos y por la noche asisten a clases especializadas hasta convertirse en profesionales certificados.
Además, la empresa ofrece ayudas para estudios universitarios. Según explicó Marks, quienes trabajen para la compañía también pueden recibir apoyo económico si desean cursar una carrera universitaria.
Conclusión
La profesión de técnico de ascensores demuestra que los oficios especializados siguen teniendo un enorme valor en plena era digital. Mientras muchos sectores enfrentan incertidumbre por el avance de la inteligencia artificial, este trabajo combina alta demanda, estabilidad laboral y salarios excepcionales.
Y todo indica que, al menos por ahora, ni los algoritmos ni los robots pueden sustituir la experiencia humana necesaria para mantener funcionando el mundo vertical de las ciudades modernas.