Limpieza profesional en casa

· Equipo de estilo de vida
Limpiar toda la casa puede ser agotador y llevarte un montón de tiempo, pero hay muchas estrategias que he ido descubriendo para hacerlo de forma rápida y eficaz. Una de mis favoritas es limpiar literalmente de arriba abajo.
Muchos profesionales de la limpieza coinciden en que empezar por los puntos más altos —ventiladores de techo, parte superior de los armarios— y terminar por los más bajos —rodapiés y suelos— es uno de los mejores métodos para limpiar toda la casa de manera efectiva.
Esta guía completa te ahorrará tiempo, esfuerzo y energía sin necesidad de contratar a un profesional.
Por dónde empezar
Limpiar una casa entera abarca un montón de tareas, desde pasar un paño por las encimeras de la cocina hasta desempolvar las estanterías del dormitorio. La simple cantidad de cosas por hacer puede hacer que no sepas ni por dónde empezar. Por suerte, hay una serie de hábitos que puedes adoptar para que la limpieza de toda la casa sea un poco más fácil y mucho más rápida.
Crea un plan de ataque
En lugar de correr de una tarea a otra, te ahorrarás estrés y tiempo si empiezas con una estrategia. Elabora una lista completa de limpieza con todas las tareas que quieras realizar y ordénalas de forma que tenga sentido para ti.
Despeja antes de limpiar
Muchas veces he comprobado que una casa desordenada genera una mente desordenada. Cuesta imaginarse un espacio limpio con platos amontonados y juguetes esparcidos por el salón. Antes de ponerte a quitar el polvo o a pasar la aspiradora, empieza tu rutina simplemente recogiendo y despejando.
Reúne los suministros antes de empezar
Prepara tus limpiadores caseros. Vacía la aspiradora. Coge los paños de microfibra. Antes de lanzarte, asegúrate de que tienes todo lo necesario para completar el trabajo.
Ponte un cronómetro
Tanto si solo dispones de un rato para limpiar como si tiendes a obsesionarte con tareas concretas, ponerte una alarma te ayudará a mantener la concentración y a rendir más.
El método de arriba abajo
Cuando digo "limpia tu casa de arriba abajo", lo digo literalmente. Tanto si prefieres ir habitación por habitación como si no, este popular método ayuda a eliminar aún más suciedad, polvo y residuos. En general, los pasos siguientes te servirán para limpiar cada zona de tu casa desde el punto más alto hasta el más bajo.
Empieza por el polvo de las alturas
El polvo es un problema persistente en cualquier hogar: flota en el aire, imperceptible pero irritante. Al pasar el paño por las superficies, el polvo suele repetir el proceso de flotar y volver a posarse. Si limpias de arriba abajo, eliminarás más polvo porque lo atraparás cada vez que se pose en un punto más bajo. Para desempolvar toda la casa, los expertos recomiendan usar primero la aspiradora y luego herramientas eficaces como los paños de microfibra.
Al pasar de una habitación a otra, no te olvides de lugares que suelen pasarse por alto, como los ventiladores de techo y las plantas de interior. Repasa también estas superficies: ventiladores de techo y lámparas, parte superior de armarios y electrodomésticos, marcos de fotos y espejos, paredes y frentes de armarios, marcos y pomos de las puertas, esquinas del techo, alféizares y cortinas, filtros de aire y rejillas de ventilación, rodapiés, parte superior e inferior de los muebles, aparatos electrónicos, plantas, interior de los cajones, libros y objetos decorativos, y cojines y ropa de cama.
Ataca ventanas, cuadros y espejos
Una vez repasados los puntos altos, llegarás a los elementos que quedan a la altura de los ojos, como ventanas y espejos. Vuelve a comprobar que no tengan polvo, sobre todo en las pequeñas cornisas como la parte superior de los marcos y los alféizares, pero este también es un buen momento para sacar el limpiacristales. Puedes fabricar tu propio limpiacristales casero con una mezcla sencilla de vinagre blanco destilado y agua.
Usa esta solución para limpiar los espejos del baño, las mamparas de cristal, los cuadros y obras de arte colgados, las ventanas (por dentro y por fuera) y cualquier otra superficie vertical que encuentres por el camino, como cabeceros y pantallas de ordenador. Mientras limpias, revisa también las paredes en busca de polvo acumulado y pásales un paño con tu limpiador multiusos favorito o una alternativa casera.
Toca el turno de encimeras y muebles
Ahora toca limpiar las superficies de casa que probablemente hayan acumulado mucho más que polvo. Esto incluye desde las encimeras del baño y la cocina hasta las mesas de centro y las estanterías. Lo ideal sería que ya hubieras despejado estas superficies de trastos innecesarios, pero retira cualquier objeto que quede para poder limpiarlas a fondo.
Pasa un paño limpio y húmedo con limpiador multiusos por las encimeras de la cocina y el baño. El agua tibia con jabón también sirve. Si el fregadero está lleno de platos, lávalos o mételos en el lavavajillas antes de limpiar la superficie de alrededor. No olvides limpiar a fondo tanto el fregadero de la cocina como el del baño, ya que ambos acumulan gérmenes y bacterias de todo tipo. En dormitorios, salones, armarios y demás, usa un paño de microfibra y limpiador multiusos para repasar estanterías, armarios empotrados, muebles de televisión, escritorios, mesas de centro y similares.
Limpieza profunda en zonas de mucho uso
A estas alturas ya habrás limpiado una buena parte de la casa, pero antes de bajar oficialmente a los suelos, hay algunos puntos concretos que suelen necesitar una limpieza más a fondo. Esto se aplica especialmente a las zonas de mucho tránsito, como los baños y la cocina, donde conviene dedicar un poco más de tiempo.
La lista de tareas de la cocina dependerá de la frecuencia con la que limpies. Si la has arreglado hace poco, quizá baste con la lista semanal: limpiar el interior y el exterior de los electrodomésticos y repasar las zonas más manoseadas, como los tiradores de los armarios y los frentes de los cajones. En cambio, si llevas varias semanas sin limpiarla, quizá tengas que añadir tareas extra como limpiar el interior de cajones y armarios o incluso una limpieza a fondo del horno.
Para el baño, empieza por repasar los grifos, las paredes y las puertas de la ducha. Luego pasa a limpiar y desinfectar el inodoro, vaciar la basura y lavar las toallas húmedas. Si hace tiempo que no haces una limpieza a conciencia, aprovecha para limpiar también la rejilla del extractor y el interior de los armarios.
El último paso: los suelos
Por fin, aunque no menos importante, llegamos a la parte más baja de la casa: los suelos. La forma de limpiarlos depende en gran medida del material. Por ejemplo, las alfombras quizá solo necesiten un aspirado rápido, y una simple mezcla de lavavajillas y agua puede bastar para el linóleo. En cambio, los suelos de madera noble requieren algo más de mimo, ya que el agua puede deformar el material. Los distintos tipos de suelo también exigen métodos de fregado diferentes, así que conviene investigar cuál es el régimen adecuado para cada caso.
Al terminar este último paso, no te olvides de zonas a menudo ignoradas como los rodapiés y plantéate sacudir y limpiar a fondo los felpudos y las alfombras de las zonas de más tránsito. Y recuerda: si después de todo este esfuerzo alguien te pregunta qué producto has usado, puedes responder con orgullo que tus propias manos.