Tarta de Ruibarbo

· Equipo de Comida
El ruibarbo es uno de esos tesoros de temporada que se disfrutan especialmente durante la primavera y el inicio del verano. Su característico sabor ácido aporta frescura a tartas y postres, aunque por sí solo puede resultar demasiado intenso para algunos paladares.
Por eso suele combinarse con otras frutas que equilibran perfectamente su personalidad.
Una tarta de ruibarbo con fruta fresca es una opción ideal para una merienda familiar o para acompañar un café durante el fin de semana.
Las mejores frutas para combinar con el ruibarbo
Una de las combinaciones más apreciadas es la de ruibarbo y cerezas. Mientras el ruibarbo aporta un toque refrescante y ligeramente ácido, las cerezas añaden dulzor y una atractiva tonalidad rojiza.
También combina de maravilla con:
Fresas
Frambuesas
Manzanas
Grosellas
Albaricoques
Estas mezclas no solo funcionan en tartas, sino también en mermeladas, compotas y postres caseros servidos en vasos.
Además, la acidez del ruibarbo armoniza perfectamente con rellenos de queso fresco, crema de requesón o elaboraciones a base de merengue.
Una receta perfecta para el fin de semana
Si buscas un postre sencillo, jugoso y lleno de sabor, esta tarta crujiente de ruibarbo y cerezas es una excelente elección. Con pocos ingredientes y fruta de temporada conseguirás un dulce que encantará a toda la familia.
Ingredientes para la masa
325 g de harina de espelta refinada
50 g de azúcar de caña
120 g de mantequilla vegetal
100 ml de agua
2 cucharaditas de vinagre de manzana
Una pizca de sal
Ingredientes para el relleno
1 sobre de preparado para pudín de vainilla en polvo
2 cucharadas de azúcar de caña
Zumo de limón
300 g de ruibarbo
200 g de cerezas
Preparación de la masa
Tamiza la harina en un bol.
Añade el azúcar y la mantequilla vegetal ablandada.
Mezcla el agua con el vinagre de manzana y agrégala a la preparación.
Amasa hasta obtener una masa firme y homogénea.
Envuelve la masa y déjala reposar en el frigorífico durante aproximadamente una hora.
Preparación del relleno
Pela el ruibarbo y córtalo en pequeños dados.
Lava las cerezas y retírales el hueso.
Coloca ambas frutas en un recipiente.
Añade el azúcar de caña, el preparado de pudín de vainilla y unas gotas de zumo de limón.
Mezcla bien y deja reposar para que la fruta libere sus jugos.
Reserva el líquido que se forme, ya que se utilizará posteriormente para pincelar la tarta.
Montaje y horneado
Extiende la masa formando un círculo.
Coloca el relleno de fruta en el centro.
Dobla los bordes hacia el interior dejando parte de la fruta visible.
Pincela la masa y el relleno con el jugo que haya soltado la fruta.
Hornea en el horno precalentado a 220 °C durante unos 35 minutos.
Cuando la tarta esté dorada, retírala del horno y deja que se enfríe completamente.
Cómo servirla
Puedes servir la tarta tal cual o acompañarla con:
Yogur natural
Nata montada
Helado de vainilla
Su contraste entre dulzor y acidez la convierte en un postre especialmente refrescante.
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Conclusión
La combinación de ruibarbo y cerezas ofrece un equilibrio perfecto entre frescura, dulzor y jugosidad. Esta tarta rústica, sencilla de preparar y llena de sabor, es una excelente manera de aprovechar las frutas de temporada y disfrutar de un postre casero que difícilmente dejará indiferente a nadie. Una receta ideal para compartir y repetir durante toda la primavera.