Rescate en los montes Izery
Marta
Marta
| 02-07-2026
Equipo de Viajes · Equipo de Viajes
Una jornada de montaña en las Góry Izerskie, al suroeste de Polonia, estuvo a punto de convertirse en tragedia cuando un rayo alcanzó de lleno a una excursionista cerca del refugio de Orle.
La descarga provocó en la mujer una parada cardíaca repentina, y su vida quedó en manos de quienes estaban a su lado y de los equipos de rescate que acudieron a toda velocidad. Lo que ocurrió después demuestra que, en ocasiones, la diferencia entre la vida y la muerte cabe en unos minutos y en la sangre fría de quienes presencian un accidente.
Rescate en los montes Izery
El aviso entró al centro de coordinación de emergencias el sábado 20 de junio a las 13:40 horas, y de inmediato se movilizaron los grupos de rescate de Szklarska Poręba y Świeradowa-Zdrój, además de una ambulancia medicalizada destacada en la zona. El Grupo Voluntario de Rescate de Montaña de los Karkonosze (GOPR) se encontró, al llegar, con una estampa que les devolvió el aliento: los testigos ya habían iniciado las maniobras de reanimación cardiopulmonar.

Una cadena de socorro que funcionó

Según relató el propio GOPR Karkonosze en sus redes sociales, cuando los rescatadores tomaron el relevo de la accidentada, la reanimación había conseguido su propósito más valioso: mantenerla con vida hasta la llegada de medios avanzados. Los sanitarios practicaron maniobras médicas complejas y, al cabo de una intensa lucha, el corazón de la mujer volvió a latir por sí solo. Poco después, la paciente era trasladada en ambulancia hasta el hospital de Jelenia Góra.

El factor humano que marca la diferencia

Los servicios de emergencia no han dejado de subrayar el papel crucial de quienes presenciaron el impacto del rayo. Su rápida intervención y el inicio de las maniobras de reanimación antes de que llegaran los primeros rescatadores fueron, literalmente, lo que salvó la vida de la turista. Además, los refugios de la zona contaban con el equipamiento necesario —incluido un desfibrilador semiautomático— y quienes estaban allí lo utilizaron sin vacilar, un gesto tan sencillo como determinante.