Cólicos en Bebés

· Equipo de Ciencia
Los cólicos del lactante son uno de los desafíos más frecuentes durante los primeros meses de vida. Aunque pueden generar mucha preocupación, en la mayoría de los casos son una etapa pasajera.
Conocer sus causas y aprender algunas técnicas para aliviar el malestar puede ayudar a que tanto el bebé como la familia vivan este periodo con mayor tranquilidad.
¿Qué son los cólicos del bebé?
La llegada de un hijo suele ser uno de los momentos más felices para una familia. Sin embargo, tras las primeras semanas, muchos padres descubren una realidad diferente: el bebé llora desconsoladamente, está más irritable, duerme peor y parece imposible calmarlo.
Antes de atribuir estos síntomas a los cólicos, es fundamental que el pediatra descarte cualquier problema de salud. Si no existen señales de alarma, es muy probable que se trate de los conocidos cólicos fisiológicos.
La buena noticia es que suelen mejorar entre los 3 y 4 meses y, por lo general, desaparecen alrededor de los 6 meses.
¿Por qué aparecen los cólicos?
Aunque suelen asociarse con el dolor abdominal, los cólicos no están relacionados con una enfermedad. Se cree que pueden deberse a varios factores, entre ellos:
Inmadurez del sistema digestivo.
Acumulación de gases.
Adaptación del aparato digestivo a la alimentación.
Estrés o ansiedad de los padres, que el bebé puede percibir.
Es importante recordar que los cólicos no son lo mismo que una diarrea ni deben confundirse con otros trastornos digestivos. Si aparecen fiebre, vómitos persistentes, sangre en las heces u otros síntomas preocupantes, es imprescindible consultar con un profesional sanitario.
Cómo aliviar los cólicos del bebé
Existen varias estrategias que pueden ayudar a reducir el malestar del pequeño:
Ofrecer mucho contacto físico. El abrazo y el consuelo ayudan a calmar al bebé.
Alimentarlo en una posición lo más vertical posible para reducir la entrada de aire.
Favorecer el eructo durante y después de cada toma.
Dar un baño templado para ayudarle a relajarse.
Realizar un masaje abdominal suave con movimientos circulares en el sentido de las agujas del reloj utilizando un poco de aceite para bebés.
Mover suavemente sus piernas simulando el pedaleo de una bicicleta para facilitar la expulsión de gases.
Mecer al bebé sobre el hombro y mantenerlo cerca del pecho para que escuche los latidos del corazón.
Utilizar ruido blanco o sonidos suaves que favorezcan la relajación.
Consultar con el pediatra sobre el uso de probióticos. Algunos estudios indican que Lactobacillus reuteri puede ayudar a aliviar los cólicos en determinados bebés.
Si recibe lactancia materna, valorar junto con el profesional sanitario posibles ajustes en la alimentación de la madre cuando exista sospecha de sensibilidad a determinados alimentos.
Mantener la calma. Un ambiente tranquilo también ayuda a tranquilizar al bebé.
Paciencia: es una etapa pasajera
Aunque los cólicos pueden resultar agotadores para toda la familia, es importante recordar que forman parte del desarrollo de muchos bebés y que desaparecen con el tiempo. Buscar apoyo, seguir las recomendaciones del pediatra y aplicar medidas sencillas para aliviar el malestar permitirá afrontar esta etapa con mayor serenidad.
Conclusión
Los cólicos del bebé pueden poner a prueba la paciencia de cualquier familia, pero, en la mayoría de los casos, son un proceso temporal. Con mucho cariño, contacto, algunas técnicas para aliviar el malestar y el acompañamiento del pediatra cuando sea necesario, esta etapa terminará pasando y dará paso a una rutina mucho más tranquila tanto para el bebé como para sus padres.