Dolores de Crecimiento

· Equipo de Ciencia
Aunque se trata de una expresión muy utilizada, los estudios sobre el tema indican que pueden existir diversos factores detrás de los llamados dolores de crecimiento, y no únicamente el crecimiento en sí, como se creía anteriormente.
Según Mónika Thusing, coordinadora de la Unidad de Ortopedia Infantil y del Adolescente del Hospital CUF Descobertas y especialista en ortopedia pediátrica, aproximadamente el 20 % de los casos presenta antecedentes familiares de dolores de crecimiento.
Aunque se trata de un fenómeno natural y temporal que forma parte del desarrollo infantil, estas molestias pueden resultar incómodas, especialmente durante la noche, llegando incluso a interrumpir el sueño.
¿A quiénes afectan?
Son dolores musculares que afectan principalmente a niños de entre tres y seis años, aunque también pueden presentarse hasta los 12 años.
Las molestias suelen localizarse en los miembros inferiores, especialmente en:
* Muslos
* Pantorrillas
* Zona posterior de las rodillas
Generalmente afectan ambos lados del cuerpo, aunque en algunos casos pueden aparecer únicamente en una pierna.
¿Están realmente relacionados con el crecimiento?
A pesar de su nombre, el término "dolores de crecimiento" no es científicamente exacto.
Según la especialista, las molestias que experimentan los niños suelen tener un origen muscular y no están directamente relacionadas con el crecimiento óseo. En algunos casos puede existir un desequilibrio temporal entre el crecimiento de los músculos y tendones, que avanza más lentamente, y el crecimiento de los huesos, que ocurre con mayor rapidez.
¿Cuándo suelen aparecer?
Los dolores suelen manifestarse al final de la tarde o durante la noche.
Son más frecuentes durante el primer o segundo tercio del período de descanso y pueden despertar al niño mientras duerme.
Sin embargo, al despertar por la mañana, el niño suele encontrarse bien, activo y sin molestias.
¿Cómo son estos dolores?
La intensidad suele variar entre leve y moderada.
Con frecuencia se describen como una sensación pulsátil o palpitante, cuya duración puede oscilar entre unos minutos y varias horas.
Además, suelen aparecer de forma intermitente:
* Pueden presentarse varias noches por semana.
* Desaparecer durante un tiempo.
* Reaparecer posteriormente.
En algunos casos, este patrón puede repetirse durante meses o incluso años.
¿Cómo se diagnostican?
El diagnóstico es principalmente clínico y se realiza mediante la evaluación médica, basándose en los síntomas descritos y en la exploración física del niño.
Cuando la historia clínica es típica y el examen físico resulta normal, generalmente no son necesarias pruebas complementarias.
Estas solo se solicitan cuando existe sospecha de otras enfermedades o afecciones.
¿Qué señales requieren atención médica?
Existen síntomas que no forman parte de los dolores de crecimiento y que deben ser evaluados por un profesional:
* Dolor prolongado o presente por la mañana.
* Hinchazón o enrojecimiento en una zona específica o en una articulación.
* Dolor relacionado con una lesión.
* Dolor localizado únicamente en una pierna.
* Fiebre.
* Dificultad para caminar o cojera.
* Alteraciones en la piel.
* Pérdida de apetito o de peso.
* Debilidad o cansancio excesivo.
* Cambios de comportamiento.
¿Qué enfermedades pueden confundirse con los dolores de crecimiento?
Cualquier síntoma que se salga del patrón habitual puede indicar otros problemas de salud.
Por ejemplo, el dolor acompañado de inflamación, calor, enrojecimiento o rigidez matutina puede estar relacionado con:
* Artritis
* Bursitis
* Tendinitis
* Infecciones óseas como la osteomielitis
Asimismo, el dolor que persiste durante el día e impide realizar actividades normales también constituye una señal de alerta.
La presencia de fiebre, pérdida de peso, fatiga intensa o malestar general requiere igualmente una valoración médica.
Conclusión
Los dolores de crecimiento son un fenómeno frecuente y generalmente benigno durante la infancia. Aunque pueden resultar molestos, suelen aparecer por la noche, desaparecer al amanecer y no afectan la actividad normal del niño durante el día.
Sin embargo, cuando las molestias presentan características diferentes o se acompañan de otros síntomas, es importante buscar atención médica para descartar problemas más serios. Ante cualquier duda, consultar con un especialista siempre será la mejor opción para garantizar el bienestar y la salud del niño.