El legado del Apolo
María
María
| 03-08-2026
Equipo de Astronomía · Equipo de Astronomía
Muy lejos de la Tierra, el módulo lunar de la NASA llevó a los astronautas hasta la superficie de la Luna. En esta imagen difundida por la NASA, el astronauta Edwin E. Aldrin Jr., piloto del módulo lunar, aparece de pie sobre el suelo lunar después del alunizaje del Apolo 11 el 20 de julio de 1969. Al fondo se observa el módulo lunar.
CAPE CANAVERAL, Florida (AP) — La hazaña más audaz y extraordinaria de Estados Unidos, llevar astronautas a la Luna, sigue siendo el mayor logro alcanzado por la humanidad. Y el módulo lunar, una pieza revolucionaria de la ingeniería estadounidense, continúa allí arriba, a una enorme distancia.
La NASA llevó a 12 hombres hasta la superficie lunar hace más de medio siglo, comenzando con Neil Armstrong y Buzz Aldrin en el Apolo 11. Ambos se convirtieron en los primeros seres humanos en explorar otro mundo cuando su módulo, bautizado con el patriótico nombre de Eagle (“Águila”), descendió sobre el Mar de la Tranquilidad el 20 de julio de 1969.
El Águila ha aterrizado”, comunicó Armstrong por radio mientras una Tierra fascinada celebraba entre lágrimas y alegría. Solo 6 horas y media después llegó una de las frases más importantes y recordadas de la historia. Armstrong bajó por la escalera y puso sus pies sobre el polvo gris y áspero de la Luna:
Es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad”.
El legado del Apolo

Una máquina extraña que hizo historia

Con una altura de 23 pies (7 metros), el módulo lunar del Apolo era un poco más alto que una jirafa y tenía una apariencia igual de peculiar. Estaba compuesto por dos partes: una etapa inferior de descenso con cuatro patas y una etapa superior donde viajaba la tripulación. La etapa de descenso permitió que los astronautas llegaran a la superficie lunar y permaneció allí después de que los hombres despegaran nuevamente hacia la órbita lunar. Las seis etapas de descenso siguen en la Luna para siempre, agrupadas cerca del ecuador en la cara visible del satélite. El Orbitador de Reconocimiento Lunar de la NASA y otros satélites de distintos países han fotografiado estos lugares. Desde el espacio parecen pequeñas manchas blanquecinas, pero permiten identificar los sitios de aterrizaje no solo del Eagle, sino también de los módulos Intrepid, Antares, Falcon, Orion y Challenger. El módulo lunar Aquarius del Apolo 13 nunca llegó a aterrizar en la Luna. Después de que la misión fuera cancelada, se convirtió en una cápsula de emergencia que ayudó a sus tres astronautas a regresar sanos y salvos a la Tierra. Las etapas de ascenso están esparcidas por diferentes zonas de la Luna, destruidas en fragmentos tras ser abandonadas. Ya no eran necesarias una vez que los astronautas habían regresado al módulo de mando. Sin embargo, algunos expertos creen que la etapa de ascenso del Apolo 11 podría seguir orbitando la Luna.

El futuro de los alunizajes

Para el nuevo programa Artemis de la NASA, las empresas privadas están encargándose del desarrollo y las operaciones de los módulos lunares. SpaceX, de Elon Musk, y Blue Origin, de Jeff Bezos, trabajan para preparar sus vehículos de aterrizaje lunar con el objetivo de realizar una prueba de acoplamiento en órbita baja terrestre con una cápsula tripulada de la NASA el próximo año. Si el ensayo del Artemis III se desarrolla con éxito, la NASA podría realizar su primer alunizaje tripulado desde la era del Apolo tan pronto como en 2028. El Starship de SpaceX es tan grande que los astronautas necesitarán un ascensor de unos 10 pisos para llegar desde la nave hasta la superficie lunar. En comparación, los astronautas del Apolo utilizaban una escalera de solo nueve peldaños.
El legado del Apolo

Un momento que unió al mundo

En aquel día histórico, el presidente Richard Nixon realizó una llamada telefónica a Armstrong y Aldrin mientras ambos permanecían junto a la bandera de Estados Unidos que acababan de colocar a unos 385.000 kilómetros de su hogar.
Nixon declaró: “Por un momento inolvidable en toda la historia del hombre, todos los habitantes de la Tierra son verdaderamente uno solo”. Este artículo forma parte de la serie recurrente “Objetos estadounidenses”, creada para conmemorar el 250.º aniversario de Estados Unidos.