Beast: Alma y Caos

· Equipo de Juegos
En la sombra de los grandes clásicos de la acción, Game Freak toma prestadas muchas ideas de algunos de los mayores éxitos del género.
Y aunque su propuesta resulta desordenada y algo confusa, consigue salvarse gracias a un combate emocionante, una exploración entretenida y una sorprendente dosis de personalidad. Los primeros momentos de Beast of Reincarnation son intensos y difíciles de asimilar.
El juego comienza con la historia de un mundo condenado, introduce de repente una enorme máquina similar a un vehículo de ciencia ficción y después se transforma en un espectáculo de paisajes posapocalípticos, perros mágicos, poderes relacionados con el cabello, criaturas gigantes, bosques extraños y combates inspirados en los juegos tipo Souls. Todo acompañado por una banda sonora de estilo japonés.
El último proyecto de los creadores de Pokémon es una combinación de influencias que al principio tiene dificultades para encontrar una identidad propia. Hay elementos que recuerdan a mundos como Horizon, habilidades que evocan a Bayonetta, un sistema de combate basado en la defensa perfecta al estilo Sekiro y enormes criaturas que recuerdan a Monster Hunter y Shadow of the Colossus.
Un futuro oscuro lleno de misterios
La historia transcurre en un futuro lejano: el verano posapocalíptico del año 4026. La humanidad ha abandonado sus emociones e incluso algunos cuerpos humanos, trasladando sus almas a estructuras similares a robots.
En este mundo aparece una misteriosa plaga capaz de volver violentos a estos seres artificiales y transformar animales en criaturas híbridas conocidas como Malefacts. Al mismo tiempo, despierta la llamada Bestia de la Reencarnación, mientras surgen rumores sobre una tierra desconocida llamada Shambhala.
La protagonista es Emma, una cazadora sin corazón ni alma, que deberá enfrentarse a enormes criaturas mientras intenta descubrir la verdad sobre este mundo destruido. Sin embargo, la narrativa se presenta de forma irregular y puede resultar difícil de seguir durante las primeras horas.
Exploración de un Japón posapocalíptico
La estructura del juego es sencilla: Emma viaja por diferentes regiones de un Japón devastado para encontrar y derrotar a los enormes Nushi, criaturas gigantes que dominan cada zona.
Los escenarios incluyen antiguos pueblos abandonados, ciudades cubiertas por la vegetación, estaciones de metro inundadas y templos escondidos entre montañas. Aunque las regiones tienen cierta libertad de exploración, la progresión sigue un camino bastante definido.
Cada encuentro con un Nushi funciona como un gran momento de acción. Primero permite aprender sus movimientos y después obliga al jugador a enfrentarse nuevamente a una versión más difícil y espectacular del combate.
Tras derrotarlos, Emma obtiene nuevas habilidades y regresa a su base móvil, un caminante donde puede mejorar armas, cultivar recursos, relacionarse con otros personajes y cuidar a su compañero gigante Koo.
Un combate exigente basado en la precisión
El sistema de batalla es uno de los mayores puntos fuertes del juego. Aunque cuenta con armas a distancia y diferentes mejoras, la herramienta principal de Emma es su katana.
La mecánica más importante es la parada perfecta. Bloquear ataques normales reduce la resistencia del personaje, pero realizar una parada precisa permite llenar un medidor especial que activa una habilidad de ralentización temporal, creando oportunidades para contraatacar.
Además, las paradas generan recursos que permiten utilizar las habilidades de Koo, desde ataques devastadores hasta movimientos que inmovilizan enemigos y recuperan parte de la salud de Emma.
El jugador debe combinar armas elementales, mejoras, habilidades especiales y diferentes bonificaciones. Cuando todos estos sistemas funcionan juntos, el combate ofrece momentos realmente espectaculares y satisfactorios.
Problemas que afectan la experiencia
A pesar de sus buenas ideas, el juego presenta varios problemas. La cámara puede resultar complicada, especialmente durante los combates contra enemigos enormes. El sistema de fijación de objetivos tampoco siempre funciona correctamente y puede cambiar de enemigo de forma inesperada.
Además, algunos efectos visuales dificultan ver los ataques rivales, haciendo que ciertos golpes parezcan imposibles de anticipar. En ocasiones, incluso acciones básicas como usar objetos curativos o esquivar no responden correctamente.
Los mapas, aunque visualmente atractivos, pueden sentirse vacíos y repetitivos. La falta de variedad de enemigos y recompensas poco interesantes reducen las ganas de explorar cada rincón del mundo.
Un juego imperfecto, pero con mucho corazón
Beast of Reincarnation es una experiencia llena de contradicciones. Hay momentos en los que resulta espectacular: enfrentarse a gigantescos enemigos con movimientos perfectamente calculados, atravesar paisajes devastados usando poderes de cabello mágico o descubrir la belleza de un mundo en ruinas.
Pero también existen momentos frustrantes, problemas técnicos y situaciones que parecen poco pulidas.
Aun así, el juego logra transmitir algo difícil de conseguir: emoción. Su mundo roto y sus personajes imperfectos generan una conexión inesperada. Detrás de todas sus influencias y errores, aparece una historia sincera sobre el descubrimiento personal, la amistad y la necesidad de encontrar un lugar al que pertenecer.
Conclusión
Beast of Reincarnation no es un RPG perfecto, pero sí una propuesta con una identidad especial. Sus problemas técnicos y su diseño irregular impiden que alcance todo su potencial, pero su combate emocionante, su atmósfera única y su corazón narrativo consiguen dejar huella.
Es un juego extraño, ambicioso y lleno de contradicciones, pero precisamente esa combinación de belleza y caos es lo que lo convierte en una aventura difícil de olvidar.