Casa Segura
Francisco
Francisco
| 13-08-2026
Equipo de Ciencia · Equipo de Ciencia
Las caídas pueden aumentar considerablemente el riesgo de sufrir lesiones graves. Sin embargo, existen medidas sencillas que pueden ayudar a prevenirlas, desde revisar los medicamentos hasta eliminar posibles peligros dentro del hogar.
La prevención de caídas es especialmente importante a medida que envejecemos. Los cambios físicos, determinados problemas de salud y algunos medicamentos utilizados para tratarlos pueden aumentar la probabilidad de sufrir una caída. De hecho, aproximadamente uno de cada cuatro adultos mayores de 65 años afirma sufrir una caída cada año.
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Además, las caídas son una de las principales causas de lesiones entre las personas mayores.
Aun así, el miedo a caerse no tiene por qué condicionar la vida cotidiana. Estas seis estrategias sencillas pueden ayudar a reducir el riesgo y a mantener la independencia.

1. Consulta con tu equipo médico

El primer paso es pedir cita con un profesional sanitario. Para evaluar tu riesgo de sufrir una caída y recomendarte medidas preventivas, tu equipo médico puede preguntarte por varios aspectos.
Tus medicamentos. Prepara una lista de todos los medicamentos que tomas, tanto con receta como sin ella, además de los suplementos, o llévalos contigo a la consulta. El equipo médico puede revisar sus posibles efectos secundarios e interacciones que podrían aumentar el riesgo de caídas.
Como parte de la prevención, el profesional puede valorar la posibilidad de reducir progresivamente o retirar algunos medicamentos que provocan somnolencia o afectan a la capacidad de concentración. Entre ellos se encuentran determinados sedantes, antihistamínicos y algunos antidepresivos.
Caídas anteriores. Anota los detalles de cualquier caída que hayas sufrido: cuándo ocurrió, dónde estabas y cómo sucedió. También conviene informar de aquellas ocasiones en las que casi te caíste, pero alguien consiguió sujetarte o pudiste agarrarte a algo a tiempo. Estos datos pueden ayudar al equipo médico a identificar estrategias específicas para prevenir nuevas caídas.
Tu estado de salud. Algunos problemas de visión y audición pueden incrementar el riesgo. Prepárate para hablar sobre tus enfermedades y sobre cómo te sientes al caminar. ¿Notas mareos, dolor en las articulaciones, falta de aire o entumecimiento en los pies y las piernas?
El profesional sanitario también puede evaluar tu fuerza muscular, equilibrio y forma de caminar.

2. Mantente activo

La actividad física puede contribuir de forma importante a prevenir las caídas. Siempre que tu profesional sanitario lo considere adecuado, puedes practicar actividades como ejercicios de fortalecimiento, caminar, ejercicios en el agua o taichí.
El taichí es una actividad suave basada en movimientos lentos y controlados. Estas actividades ayudan a reducir el riesgo de caídas al mejorar la fuerza, el equilibrio, la coordinación y la flexibilidad.
Si evitas hacer ejercicio porque tienes miedo de caerte, habla con tu equipo médico. Puede recomendarte un programa de actividad física supervisado o derivarte a un fisioterapeuta.
Este profesional puede diseñar un programa personalizado para mejorar tu equilibrio, flexibilidad y fuerza muscular de acuerdo con tus necesidades.

3. Utiliza un calzado adecuado

Revisar el calzado también debería formar parte de cualquier plan de prevención de caídas.
Los tacones altos, las zapatillas demasiado holgadas y los zapatos con suelas resbaladizas pueden hacer que tropieces, pierdas el equilibrio y termines en el suelo. Caminar únicamente con calcetines también puede aumentar el riesgo.
En su lugar, utiliza zapatos cómodos, resistentes, planos y de la talla adecuada, preferiblemente con suelas antideslizantes.

4. Elimina los peligros del hogar

Recorre tu vivienda e intenta identificar cualquier elemento que pueda provocar una caída. Para hacer tu casa más segura:
* Retira de las zonas de paso las cajas, periódicos, cables eléctricos y cables telefónicos.
* Aleja las mesas de centro, revisteros y soportes para plantas de las zonas de mayor tránsito.
* Fija las alfombras sueltas con cinta adhesiva de doble cara, fijaciones o una base antideslizante. También puedes retirarlas si representan un riesgo.
* Repara cuanto antes las tablas de madera sueltas y las zonas deterioradas de alfombras o moquetas.
* Guarda la ropa, los platos, los alimentos y otros objetos de uso habitual en lugares de fácil acceso.
* Limpia inmediatamente cualquier líquido, grasa o alimento que se haya derramado.
* Coloca alfombrillas antideslizantes en la bañera o la ducha.
* Utiliza un asiento de baño o ducha que te permita sentarte mientras te aseas.

5. Mantén bien iluminada la vivienda

Una buena iluminación puede ayudarte a evitar tropiezos con objetos que resultan difíciles de ver. Procura mantener bien iluminadas las diferentes zonas de la casa y sigue estas recomendaciones:
* Coloca luces nocturnas en el dormitorio, el baño y los pasillos.
* Pon una lámpara al alcance de la cama por si necesitas levantarte durante la noche.
* Mantén despejado el acceso a los interruptores que no estén cerca de las entradas de las habitaciones.
* Considera sustituir los interruptores tradicionales por modelos iluminados o que brillen en la oscuridad.
* Enciende las luces antes de subir o bajar las escaleras.
* Guarda linternas en lugares fáciles de localizar por si se produce un corte de electricidad.

6. Utiliza dispositivos de apoyo

Los bastones y andadores pueden desempeñar un papel importante a la hora de mantener la estabilidad y prevenir caídas. Tu equipo médico puede ayudarte a determinar si alguno de estos dispositivos es adecuado para ti.
También existen otros elementos que pueden aumentar la seguridad dentro del hogar, entre ellos:
* Pasamanos a ambos lados de las escaleras.
* Bandas antideslizantes para escalones de madera.
* Un inodoro elevado o equipado con apoyabrazos.
* Barras de apoyo para la ducha o la bañera.
* Un asiento resistente para la ducha o la bañera, junto con una ducha de mano que permita asearse sentado.
Si es necesario, pide a tu equipo médico que te derive a un terapeuta ocupacional. Este profesional puede ayudarte a identificar otras estrategias para prevenir caídas y adaptar tu hogar a tus necesidades.
Algunas soluciones son fáciles de instalar y relativamente económicas, mientras que otras pueden requerir ayuda profesional o una inversión mayor. Si te preocupa el coste, recuerda que invertir en la prevención de caídas también significa invertir en tu independencia.
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Conclusión

Prevenir las caídas no significa renunciar a la actividad ni vivir con miedo a perder el equilibrio. Pequeños cambios en los medicamentos, el ejercicio, el calzado y la organización del hogar pueden marcar una gran diferencia.
Mantenerse activo, eliminar obstáculos, mejorar la iluminación y utilizar dispositivos de apoyo cuando sean necesarios son medidas sencillas que pueden contribuir a reducir el riesgo de lesiones y conservar la autonomía.
En definitiva, hacer de la prevención una prioridad permite disfrutar de una vida cotidiana más segura, cómoda e independiente.