Quesadillas Caseras

· Equipo de Comida
Una comida divertida para preparar entre todos, con todo tipo de rellenos y acompañamientos. Son la versión mexicana del sándwich de queso a la plancha, pero se preparan todavía más rápido. Por eso son perfectas para un almuerzo durante las vacaciones de verano o para un fin de semana: cada persona puede elegir sus propios ingredientes y ayudar a cocinar.
Además, esta receta es solo un punto de partida. Una vez que domines la técnica, puedes rellenarlas con lo que quieras… ¡incluso con chocolate rallado y plátano triturado!
Preparación: 5 minutos
Cocción: 4 minutos por quesadilla
Rinde: 8 quesadillas
Ingredientes
80 g de mozzarella para cocinar
50 g de queso halloumi, cheddar suave, Monterey Jack o havarti, rallado
2 jalapeños verdes frescos, cortados en rodajas, o jalapeños en conserva, opcionales
Aceite, para engrasar
8 tortillas de maíz o de harina, de unos 15 cm de diámetro
1 cucharadita de epazote seco u orégano, preferiblemente mexicano, opcional
Para acompañar:
Salsa de tomate
Lechuga iceberg cortada en tiras
Aguacate en cubos o rodajas
Frijoles negros
Crema agria
1. Elige los quesos
Necesitas un queso que se derrita bien. La mozzarella para cocinar, la que suele venderse en bloques rectangulares grandes, es ideal. La mozzarella que viene en bolas contiene demasiada humedad. Puedes utilizar solamente mozzarella, pero me gusta combinarla con otro queso que tenga más sabor, como cheddar suave o halloumi.
2. Ralla los quesos
No es necesario respetar las cantidades al milímetro. Puedes aumentar la cantidad de uno de los quesos según tus gustos. Ralla ambos quesos con la parte gruesa del rallador, a menos que ya los hayas comprado rallados. Colócalos en un recipiente y mézclalos bien.
3. Prepara los jalapeños
Si te gusta el picante, corta cuidadosamente los jalapeños en rodajas finas. Puedes utilizar un cuchillo o una cucharilla para retirar las semillas del interior. Lávate muy bien las manos después de manipularlos y evita tocarte los ojos o cualquier zona sensible de la piel mientras los preparas.
4. Si no te gusta el picante
Si prefieres evitar los chiles, tienes muchas alternativas. Puedes utilizar, por ejemplo, pimientos cortados en trozos pequeños, tomates cherry partidos por la mitad y sin semillas, maíz dulce en conserva bien escurrido, dados de patata o calabaza cocida, brócoli finamente picado o espinacas descongeladas y bien escurridas. También puedes añadir chorizo cocido, jamón o pollo desmenuzado… ¡e incluso piña!
5. Prepara la sartén
Unta el fondo de una sartén pesada con muy poco aceite. Debe ser suficiente para que el interior de la sartén se vea ligeramente más oscuro, pero no tanto como para que el aceite se desplace al inclinarla. Calienta la sartén a fuego medio-bajo durante unos dos minutos.
6. Rellena las tortillas
Coloca una tortilla en la sartén. Las tortillas más pequeñas, de unos 15 cm de diámetro, son más fáciles de doblar. Esparce unas dos cucharadas generosas de la mezcla de quesos, pero sin llegar hasta los bordes. Deja un pequeño espacio alrededor. Después, añade los ingredientes adicionales que hayas elegido y las hierbas secas, si vas a utilizarlas.
7. Cocina las quesadillas
Cuando el queso empiece a derretirse, utiliza una espátula para doblar cuidadosamente la tortilla por la mitad, de modo que el queso quede en el interior. Ten cuidado, porque estará caliente. Presiona suavemente los bordes con la espátula para ayudar a sellar la quesadilla. Si te resulta más sencillo, también puedes colocar otra tortilla encima en lugar de doblarla.
8. Dóralas
Continúa cocinando hasta que la parte inferior esté dorada. Puedes levantar cuidadosamente la tortilla con la espátula para comprobarlo. Cuando esté dorada, dale la vuelta y cocina el otro lado hasta que también adquiera un bonito color dorado. Cómelas en cuanto se hayan enfriado lo suficiente. Me gusta servirlas con salsa de tomate, lechuga iceberg en tiras, aguacate, frijoles negros y crema agria.
9. Prepara tu propia salsa
Para preparar una salsa de tomate sencilla, corta cuidadosamente un cuarto de una cebolla morada pequeña en trozos muy pequeños. Colócala en un recipiente y exprime encima el zumo de media lima. Pica cuatro tomates medianos o ocho tomates cherry y añádelos al recipiente. Si te gusta el cilantro, pica un pequeño manojo y mézclalo con el resto de los ingredientes. ¡Y ya tienes una salsa fresca y sencilla para acompañar tus quesadillas!
Conclusión
Las quesadillas son una opción rápida, sencilla y versátil para cualquier comida. Puedes personalizarlas con tus quesos, verduras, carnes o incluso ingredientes dulces favoritos. Con pocos minutos de preparación y cocción, tendrás un plato delicioso que toda la familia puede preparar y disfrutar a su manera.