Darwin Tenía Razón
Rosa
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| 03-09-2026
Equipo de Naturaleza · Equipo de Naturaleza
Hace más de 150 años, Charles Darwin propuso una teoría que no pudo demostrar durante su vida: algunas plantas del género Saxifraga podían ser carnívoras. Ahora, una nueva investigación confirma que el célebre naturalista estaba en lo cierto. Para que una planta sea considerada carnívora, debe ser capaz de atraer, capturar y digerir animales.
Darwin sospechaba que los pelos pegajosos presentes en algunas especies de Saxifraga podían utilizarse para atrapar insectos, pero sus experimentos no fueron concluyentes. Más de un siglo después, un equipo de investigadores decidió volver a estudiar aquella hipótesis.
Sus experimentos demostraron que una especie de Saxifraga que crece en China puede atraer y capturar moscas. Los resultados fueron publicados el 4 de agosto en la revista científica Nature Communications.
"Hablar de una sensación increíble se queda corto", declaró a New Scientist Doug Soltis, botánico de la Universidad de Florida y coautor del estudio. "Tener la oportunidad de confirmar una predicción de Darwin es algo que resulta muy emocionante y, al mismo tiempo, nos hace sentir humildes".
La protagonista de la investigación es Saxifraga candelabrum, una especie que crece a gran altitud en las montañas Hengduan, en China. Los investigadores observaron que las plantas adultas tenían, en promedio, 71 insectos atrapados en los pelos de las ramas de sus inflorescencias. En cambio, las plantas jóvenes, que poseen menos ramas, tenían pocos insectos atrapados o ninguno.
Según los autores, esta relación sugiere que las plantas con más ramas cubiertas de pelos glandulares pegajosos tienen una mayor capacidad para capturar insectos.
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¿Cómo atrapa a sus presas?

Para comprobar si Saxifraga candelabrum realmente atraía insectos, los investigadores realizaron varios experimentos con plantas en flor. Algunos ejemplares fueron colocados en recipientes de vidrio que impedían que los insectos percibieran sus olores, mientras que otros fueron cubiertos con una malla que bloqueaba su visión. Los resultados mostraron que el olor desempeña un papel fundamental para atraer a los insectos. Sin embargo, la planta no captura indiscriminadamente a todos los insectos que se acercan. Los científicos descubrieron que los insectos que actúan como polinizadores eficaces rara vez quedan atrapados en los pelos pegajosos. Esto sugiere que la planta captura principalmente insectos pequeños y evita poner en peligro a los polinizadores de mayor tamaño. "La planta solo captura insectos pequeños y mantiene a salvo a los polinizadores de mayor tamaño", explicó a The New York Times Hang Sun, coautor del estudio y especialista en taxonomía vegetal del Instituto de Botánica de Kunming de la Academia China de Ciencias.

Pruebas de que realmente es carnívora

Los investigadores también buscaron pruebas de que Saxifraga candelabrum no solo atrapaba insectos, sino que además podía digerirlos y aprovechar sus nutrientes. Los análisis químicos revelaron que la planta produce fosfatasa, una enzima que también se encuentra en muchas otras plantas carnívoras y que participa en la descomposición de sus presas. Pero los científicos querían comprobar si la planta realmente absorbía los nutrientes procedentes de los insectos que capturaba. Para ello, utilizaron moscas de la fruta marcadas con un isótopo de nitrógeno. Después de que las plantas capturaran las moscas, los investigadores detectaron un aumento de los niveles de nitrógeno en Saxifraga candelabrum. Ese incremento no se produjo en otra planta utilizada como control. La evidencia genética reforzó todavía más la conclusión. Los análisis del material genético demostraron que Saxifraga candelabrum comparte determinados genes con otras plantas carnívoras. "En conjunto, estos datos genómicos proporcionan pruebas independientes de que Saxifraga candelabrum es una verdadera planta carnívora", señaló Sun a New Scientist.

¿Podría haber más plantas carnívoras?

El descubrimiento podría tener implicaciones mucho mayores de lo que parece. Los investigadores creen que el comportamiento carnívoro podría estar más extendido entre las plantas de lo que se pensaba hasta ahora. Doug Soltis explicó a Live Science que no le sorprendería descubrir que otras especies de la familia Saxifraga también fueran carnívoras. Muchas de ellas poseen pelos pegajosos similares a los de Saxifraga candelabrum, una característica que Darwin ya había considerado importante. La investigación también demuestra que todavía existen numerosos secretos por descubrir en el mundo vegetal. Susan Myers, botánica del Jardín Botánico de Pittsburgh que no participó en el estudio, señaló a CNN que la investigación recuerda lo sorprendentes que pueden ser las plantas. "Todavía estamos apenas comenzando a descubrir todo lo que existe en el mundo vegetal", afirmó.

Una predicción de Darwin confirmada 150 años después

La investigación representa mucho más que el descubrimiento de una nueva planta carnívora. También confirma una hipótesis formulada por Charles Darwin en 1875, cuando el conocimiento sobre la alimentación de las plantas era todavía muy limitado. Darwin observó características que sugerían que algunas especies de Saxifraga podían capturar insectos, pero no consiguió reunir pruebas suficientes para demostrarlo. Ahora, los experimentos modernos han aportado evidencias químicas, nutricionales y genéticas que respaldan aquella antigua sospecha. El caso de Saxifraga candelabrum demuestra que algunas ideas científicas pueden necesitar décadas, e incluso siglos, para ser comprobadas. También abre una nueva pregunta: ¿cuántas otras plantas consideradas hasta ahora inofensivas podrían estar alimentándose secretamente de pequeños animales?
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Conclusión

El descubrimiento de Saxifraga candelabrum como planta carnívora confirma una de las sorprendentes predicciones de Darwin y demuestra que todavía queda mucho por aprender sobre la evolución vegetal. La capacidad de esta especie para atraer, capturar, digerir y absorber nutrientes de los insectos la sitúa entre las plantas carnívoras conocidas y plantea la posibilidad de que existan otras especies con capacidades similares. Más de 150 años después de que Darwin formulara su hipótesis, la ciencia finalmente ha encontrado las pruebas necesarias para demostrar que el naturalista estaba en lo cierto.